Recobrar la esperanza
Sí, hemos vuelto a hablar. No puedo ser más feliz.
Sé perfectamente que podría decir que hemos hablado ayer. Pero para mí sólo te he vuelto a ver... ¿Sabes? Al final del día he sentido como que me he quedado muda en todo el tiempo que estuve contigo, porque... No sé, volverte a "hablar" de nuevo, como si últimamente ninguna de estas cosas hubiesen pasado me resulta irreal... Nuestras conversaciones fueron insípidas. De vez en cuando nos mirábamos a los ojos mientras, en secreto, ambos sabíamos que aún había algo ahí que nos impedía continuar como si nada.
He estado preguntándome durante todo el día si enviarte o no el mensaje. He sentido polillas más de una vez de sólo pensar que en unas horas llegaría la noche y me vería ahí, frente a la pantalla, buscando tu nombre para luego enviarte el mensaje (porque desde la mañana me lo he planteado así).Con cara hora que pasaba
me ponía más de los nervios.
Con cada cambio de color del cielo... Con cada pensamiento.
Es algo así como esa clase de nervios que te entra cuando vas a presentar un examen de mates (aunque creo que a ti no te daban con lo bueno que eras, pero bueno, es una sensación más o menos así).
He dicho que no puedo estar más feliz de haberte vuelto a hablar porque he estado con ese presentimiento de que algo malo iba a pasar cuando leyeras el mensaje. No sé... pero te imaginé pasando de esto, y no ha sido así. Me he equivocado.
Cuando me dijiste que saliéramos algún día de estos, yo por dentro me estaba muriendo de felicidad. En realidad estaba diciendo: ¡¡¡POR FAVOR!!!
No te lo había dicho, pero has cambiado. Tu pelo está distinto... más largo, quizá. Y te he visto un poco más alto. También hay algo nuevo en tu cara (que no sé exactamente qué es). Total... estás más lindo.
Quiero que sepas que... Cualquiera que haya sido tu impresión de mí, en cuanto ayer (que no es de esperar que sea muy buena), si no he sido muy amable, no ha sido por borde, sino por el mismo hecho de no sabe ya cómo dirigirme a ti, de lo extraño que te sentía. Total, mi intención no era esa.
Sé que mañana lo primero que haré al despertarme es mirar si estás ahí. Y sé que cuando lo haga, me volverán los nervios.
Gracias, de nuevo... Por haberte tomado esto con paciencia.
Pd: Hoy me acuesto más tranquila.

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