Rubios ocupados
Desearía no escribirlo, porque voy a sentirme sumamente patética. Total, si hay alguna palabra que me describa, es esa "patética". Pero... patética en el sentido de patética-graciosa.
No sé si me entiendas.
¿Hará qué? Poco más de tres semanas, o algo... Y me estoy sintiendo así.
Entre que suena absurdo cuando lo confieso, y parece poco creíble, me da pena decirlo, pero es que es así, y siento que tengo que hacerlo.
Me gusta un tipo... De 15 o 16 años mayor que yo -no lo sé muy bien-. Pero me gusta.
Lo sé porque mientras lo escribo, se me encoge el corazón, y a la vez se me hace un nudo en la garganta.
Lo sé porque no es la primera vez que se me hacen nudos en la garganta, al pensarlo...
Lo sé porque me pongo nerviosa cuando le hablo, o cuando le miro...
Es Coordinador... de inglés. Aunque también es profesor, pero... afortunada o desgraciadamente, a mí no me da clase. Yo diría que "afortunadamente", y sé por qué lo digo.
Me encantaría saber el número de veces que he ido a verle, pero es que juro que ya lo he olvidado. No tengo idea. Pero si hago cuentas... Yo creería que unas nueve, o diez veces.
Yo sola.
Patética.
Sí, pasan cosas... Pero en mi cabeza.
Es decir, lo agrando mucho, cuando él lo ve normal. O no sé qué piensa de mí, o si piensa algo de mí... Pero a mí se me hace que no. Mientras yo, por supuesto, sí lo hago.
Estoy escribiendo sobre él... en mi blog.
Esto ya es demasiado.
Y me encanta, porque él qué se va a imaginarlo... O cualquier otra persona. Pero esto es mío, de mí. Sólo mío. No quiero agrandarlo más, ¿sabes?
Imagino una historia... Pero es que, ya ves... No hay manera con él. No hay historia en realidad. Aunque pasen cosas, y eso... No la hay. No como yo quisiera. Que hubiese algo que contar como tal... Pero es que son cosas sueltas, como "mira lo que pasó hoy cuando fui a su oficina". Y ya. No es más que eso.
Pero a ver, se me hace que aquí tengo que hacer una aclaración. Cuando hablo de que pasan cosas, por favor, no te imagines ese tipo de cosas... O cosas relacionadas con ese tipo de cosas. No. Pasan cosas en el sentido de que, en el fondo, pasa algo. Siempre pasa algo.
O él hace un comentario divertido, o yo suelto indirectas... Ese tipo de cosas.
Y para mí significan mucho, porque estoy segura de que no habrá otra estudiante de primer semestre, que lleve poco más de tres semanas en la universidad, y se arriesgue tanto como yo lo hago, yendo tan seguido a verle, con alguna excusa de "no entiendo esto", o diciéndole es agradable hablar con él, y que eso hace su día -como ves, soy patética-
Necesito darle un respiro al alma, porque sé que está pasando, y que yo soy una niña, y que me ilusiono muchísimo. Pero a mí me gusta sentir. Consentir fantasías esporádicas.
No puedo hacer nada.
Si la gente lo entendiera...
Desearía no estar escribiendo esto, porque me estoy sintiendo sumamente patética.
El tipo es guapo. Guapísimo. Maldito.
¿Es legal ser tan guapo?
Es rubio, alto, ojos cafés (muy cafés), labios delgados, nariz exageradamente respingada, piel blanca. Y siempre con americanas, ¿no? Con sus americanas, y corbatas ajustadas. Y ocupado... Siempre. Es el perfecto rubio ocupado que casi no tiene tiempo para nada. Casi.
Sí, al menos así siento que tengo una razón justificable por la que no quitarle el ojo.
Me he prometido a mí misma no ir más a verle.
Me está afectando, y me estoy haciendo daño a mí misma.
Porque... Sería diferente si yo no fuera de esas personas que son extremadamente sensibles, y que no le dan tantas vueltas a las cosas. Sería distinto si estuviese segura de lo que siento, y quiero. O si fuese sencilla, y me tomara todo con calma. Si fuese comedida... Y no tan patética.
Pero es que... no hay manera conmigo. No puedo.
Total, eso me he prometido. Lo necesito.
Al menos a él también le dejaré dar un respiro.
Lo que más me encanta es que pasarán estos días, y estoy segura de que ni se dará cuenta de que he dejado de pasarme por esos lados.
Va a ser difícil, porque quiera o no, de vez en cuando me lo encuentro por los lados de esa cafetería, cuando yo salgo de clase, y él va por algo de comer. Y la gracia es hacer todo lo posible por no verle.
Ni yo a él, ni él a mí.
Y me va a tocar actuar como que no me afecta, o me está empezando a dar igual, pero en el fondo yo sé que no. Raro.
Adiós a rubios ocupados. Adiós a caprichos. Adiós a visitas en la oficina. Adiós a esas miradas inquisitivas. Adiós a esos ojos cafés.
Pero me quedo con un
puñado de imágenes y momentos metidos en la cabeza de las cosas que han pasado
en las últimas 3 semanas.
-Por ahora-.