escrito el 26 de octubre de 2021
Shine a light — Spiritualized
You're somewhere in this small town full of crap. Full of nothing. Full of you. Full of emptiness. You're a ghost in this small town and I wonder where you're at right now. What you're up to in your busy life. Musician. Magician. Freaking ghost ghosting me over and over. Tranquilo muñeco, todo bien. No te culpo por no ser mi idea de ti. I can't blame you for not being my idea of you. I can't I don't. I don't blame you. Tranquilo muñeco yo solo quería inyectarme un poco de tu voz en las venas un poco de dolor esa noche de viernes que fui a buscarte en mi disfraz de ángel caído ángel roto ángel triste y fatigado ángel negro fallen angel tranquilo muñeco yo sé que esa noche se rompieron muchas cosas se rompió todo se rompió el humo de colores en WhySound se rompieron los disfraces se rompieron las guitarras se rompió el cielo negro el cielo frío se rompieron las ventanas desde donde se veían las luces de colores encendiendo la noche de un poco de verde de azul de rojo de magenta desde donde se oía la música del concierto el ruido de la gente y yo desde el andén supe que allí adentro estabas en algún lugar en algún rincón entonces me giré y moví la mano en el aire para decirle adiós a mi amigo porque esa noche él había sido un ángel bueno y me había traído y al despedirme le dije en mi mente algo así como no te imaginas en lo que me estoy metiendo no tienes idea de adónde me acabas de traer pero tranquilo angelito que yo voy a estar bien gracias por hacerme el favor y le regalé una sonrisa medio triste medio húmeda medio fatigada medio rota porque los ángeles caídos no sonríen en todo caso cuando llegué a la esquina aceleré el paso y le di la vuelta al sitio corriendo con mis alas negras que desprendían un olor a tristeza a corazón empolvado a calles sucias y mojadas I wanna smoke with you.
En la entrada del lugar se extendían múltiples hileras de luces amarillas que se arqueaban sutilmente hasta un muro que había enfrente y le daban un toque un poco triste a la noche un poco melancólico al cielo negro que me observaba desde lo alto. Cuando llegué a la puerta empecé a buscarte y el humo del concierto me llenó los ojos de excitación de satisfacción momentánea de tu voz de tus ojos de mirada intensa de tu pelo negro me llenó los pulmones de muerte y las luces me pintaron la cara la aureola las manos tristes las alas negras las botas negras I wanna smoke with you el tutú negro el corazón negro. Crucé el corredor estrecho ignorando a las personas que estaban en grupos regadas por ahí o más bien ellas me ignoraron a mí de cualquier forma te vi a los pocos segundos de haber entrado y observé que estabas de espalda al lado de una pared roja. Te iluminaba una luz azul brillante que se desvanecía sobre ti un poco triste un poco solitaria un poco sacudida por la noche. Estabas frente a la consola de sonido dirigiendo el ruido del concierto que era algo así como rock psicodélico con un poco de folk y un poco de indie y vi que tenías los cinco sentidos puestos allí. El corazón se me empezó a nublar de humo de colores y sonidos. Se me empezó a llenar de agua. Tuve algo así como una mala corazonada y claro los siguientes minutos las siguientes horas todos los siguientes segundos sumados fueron un salto al vacío y entonces ahí supe que en realidad no estaba disfrazada del todo que más bien sí era un ángel triste un ángel roto un ángel fatigado un ángel caído del cielo en el que la vida me había permitido estar la noche del lunes que te conocí la noche que escuchamos Brian Eno en el sofá de tu habitación la noche que me preguntaste si podía hacerte una playlist con mis canciones favoritas y yo te dije claro muñeco ni más faltaba mientras el humo nos pintaba la cara nos pintaba los labios nos pintaba las manos I wanna smoke with you.
Me acerqué para hacerme a tu lado y me gustó tu disfraz de Ash Ketchum o no sé qué pero en todo caso llevabas una chaqueta verde, una camiseta blanca, unos jeans, una gorra, tus gafas de siempre y tenías pintada en la mejilla una Poké Ball y me pareció que ese disfraz infantil tuyo te hacía más irreal de lo que ya eras y extrañé tu versión del lunes pero de todas formas eras tú. No me notaste. No te diste cuenta de lo cerca que estaba a ti sino hasta un par de minutos después cuando un hombre delgado y medio viejo se acercó desde la multitud del concierto para decirte algo así como hey, great sound man, y entonces giraste la cara hacia un lado y cuando por fin me viste solo alzaste las cejas y sonreíste sin ganas. No me hablaste. No me preguntaste nada. No me dijiste nada. Decidí ir al baño para esconder mi tristeza y cuando me alejé de tu lado me giré para ver si habías notado que me había ido repentinamente y no lo hiciste. Claro, estabas ocupado. Estabas trabajando al fin y al cabo. Ni más faltaba muñeco, no tenías que decirme nada igual. En el baño llamé a Andrés y le mostré mi disfraz y le dije mírame muñeco soy un fallen angel y Andrés me dijo todas las cosas lindas que tú no pudiste decirme esa noche y nunca más. Después alguien empezó a tocar la puerta y yo tuve que salirme rápido y como no supe adónde más ir subí al estudio donde habíamos estado la noche del lunes que me dijiste sonriendo I wanna smoke with you. Claro, yo también quiero fumar contigo.
En el estudio hablé con Andrés de Nueva York de nuestra amistad de las veces que habíamos estado juntos de esa noche de mierda de gomitas de cannabis de la vida del futuro de lo jodido que estaba todo hablamos de ti. Después le dije que la música estaba buena y que quería regresar al concierto. Cuando volví adonde tú estabas me acerqué a la pequeña multitud de personas bailando, fumando, riendo, moviéndose de un lado a otro. Yo me quedé en una esquina con las alas caídas y rotas y las botas negras pegadas aferradas al suelo como si fuera incapaz de moverme como si tuviera pegante permanente aglutinado a las suelas como si las botas me pesaran doscientos kilos como si fueran botas de plomo. Me pesaba la desilusión. Me sobre abrumaba la tristeza. Me giré un par de veces para verte para ver si me veías si me buscabas entre las personas y nunca lo hiciste. Fresco nene, todo bien. Yo sé que de mí ya no quieres nada.
Cuando acabó el concierto me acerqué para hablarte y tu estoicismo me dejó aún más rota más triste más hundida más fallen angel. Me quedé de pie observándote mover cables, cosas, alzando micrófonos o algo así. No podía distinguir exactamente lo que hacías en parte por la oscuridad y en parte porque tenía los ojos nublados de desencanto. Entonces me acerqué un poco a ti un poco a la muerte y puse mi boca pintada de labial dorado eléctrico en tu oído para hablarte de cerca porque la música opacaba mi voz. Te pregunté si podíamos hablar en un rato y súbitamente empezó a discurrir un desfile de personas en medio de los dos que se dirigían a la puerta mientras reían, hablaban, gritaban, te decían adiós, te daban las gracias por esa noche de luces de ruidos de humos de sudor de colores, gracias por ese gran show. Claro, gracias por esta noche de mierda muñeco. Ni más faltaba. Todos tenían que ver contigo y mientras tanto yo veía cómo evadías mis ojos disimulando toda tu atención sobre los rostros de las personas que aparecían cada vez más con sus risas y ruidos escandalosos y la conversación se cortó como se me cortaban las alas en ese momento pero en todo caso te dije que te esperaría arriba y cuando subí al estudio me senté en el sofá un poco mareada, un poco perdida, un poco confundida, un poco high. Cuando llegaste escuché el ruido de la puerta al abrirse y el corazón se me llenó de miedo cuando vi los dedos de tus manos blancas asomarse sobre el marco de la entrada cuando vi tus zapatos blancos, tu silencio, tu evidente incomodidad. Hablamos más o menos por una hora en aquel estudio donde se grababan las canciones y ahí grabé una parte de nuestra conversación. Estaba tan fumada que quise grabar tus palabras para que después no las olvidara quise grabar tu voz quise grabar ese momento que más adelante no iba a significar nada pero para mí iba a significar muchas cosas. Esa grabación solo la escucho cuando me haces falta y necesito recordar las razones por las que no debería volver a buscarte. Fuiste honesto. Un poco indolente. Un poco douchebag. Un poco musician. Un poco magician. Freaking ghost. Vanishing into thin air till there's nothing left from you. Evaporating into the ether. Going for a loaf of bread and then never coming back. Recuerdo que al final de la conversación me diste un abrazo a medias que no me bastó para volverme a pegar el corazón fracturado. Esa noche se rompieron cosas que aunque ya venían frágiles no estaban necesariamente rotas.
Después bajamos un rato y conocí a algunos de tus amigos artistas. Uno de ellos se llamaba Sam y me gustaba su voz y su melena rebelde y mientras hablaba con él sobre los puentes de las avenidas y los helados de Crepes pensaba en lo jodido que estaba todo y en lo jodida que estaba yo y en lo jodida que estaba la noche y pensé mierda, definitivamente la cagué. Luego subimos al estudio porque afuera hacía mucho frío y ahí te despediste de tus amigos te despediste de mí te despediste de todos y te fuiste a tu casa como un fantasma. Freaking ghost. Entonces bajé las escaleras y regresé al gran salón de humos y colores que ahora se hallaba casi vacío. Un grupo de jóvenes estaba sentado en un sofá que se extendía al lado de las paredes escuchando buena música mientras hablaban, reían, fumaban, y yo me senté junto a ellos como una extraña en un mundo ajeno en una silla que había frente a un piano viejo y abandonado. Miré alrededor. Miré las luces navideñas en el escenario, luego las luces de colores, miré los pompones de papel púrpura que colgaban del techo y aún se mecían un poco lento un poco con desgana mientras la bola de disco lanzaba destellos medio rotos, medio apagados, medio vueltos mierda. Observé el puesto desde donde hacía un rato habías estado controlando el sonido del concierto con la consola y me pareció sentir tu ausencia con más intensidad. Ya no estabas.
Do you find it gets a little easier each time you make it disappear? Alguien pone a sonar The Magician y me parece que me estoy ahogando en esa canción que me estoy hundiendo en mi tutú negro como si fuera una piscina de agua negra y centelleante y veo el salón veo a los jóvenes sentados hablando riendo fumando bebiendo veo la noche veo tu puesto vacío. Fui al baño y escribí en la pared blanca freaking ghost con labial azul con las manos tristes con las manos llenas de rabia de cansancio de vacío de impulso momentáneo de desesperación. Luego caminé hacia la puerta arrastrando los pies y de las alas negras se desprendían plumas rotas y un olor a tristeza vacía a medida que abandonaba el lugar y nunca más volví a verte.
Esa noche se rompieron muchas cosas. Se rompieron las risas se rompió el brillo de la luna se rompieron las palabras se rompió el silencio se rompió la música que llenaba el salón de conciertos se rompió la noche se rompieron las voces los corredores las escaleras se rompió el baño de letras y jeroglíficos en las paredes se rompieron los murmullos se me rompió el corazón I wanna smoke with you. Claro, esa noche se rompieron muchas cosas y lo peor fue que nunca lo supiste.
(Texto inspirado en Opio en las Nubes de Rafael Chaparro).