domingo, 30 de octubre de 2022

Black

26 de abril de 2021


Por mucho tiempo he intentado acomodar mis sentimientos en la indolente estrechez de las palabras. Debatiéndome entre buscarte y no hacerlo, he distraído el corazón con canciones, con lugares, con vagas impresiones. En el fondo sé que hay un ávido deseo mío de devolver los pasos para salir corriendo hacia ti. Tantas veces te he hablado en oraciones diciéndole a Dios lo que quiero decirte para que luego Él te lo diga. Le he pedido que te desee un lindo día, un sueño profundo cuando cae la noche y sé que ya duermes..., una buena vida. Te he hablado en el silencio de las doce, te he invocado con canciones que todo de ti me remueven. He remojado tu nombre en mis labios manchados de agua salada de lágrimas, he deseado llamarte cada sábado en la noche, cada domingo a las seis. Te he revoloteado en pensamientos cada día que suma y el silencio entre los dos se hace un abismo más grande. 

He releído tus cartas pasando la punta de mis dedos sobre la tinta de las letras como si así pudieran sonar como hubiera sonado tu voz al pronunciarlas. He sacado de la cajita de bordes negros las dos fotografías que me enviaste una vez y al verlas me he imaginado el principio de todo, porque ahí fue. Me llega el frío de las noches en la Avenida 19, me llegan los colores de las luces neón, el sonido de las llantas de los autos salpicando charcos sobre el asfalto. Me llega el beso que te robé y después el que nos dimos como dos amantes que se besan por primera vez.

Quisiera llamarte, preguntarte oye corazón, no recuerdo si te gusta Pearl Jam, algo me dice que sí. ¿Te gusta Pearl Jam? Anoche escuché Black en un pub al que quise ir sola porque era eso o alguna mala compañía. Preferí la cómoda soledad. Al escucharla rompí en llanto pensando en que algo de ti tenía esa canción pero no te preocupes corazón, nadie me vio. Al lado mío solo había una pareja de enamorados que estaban ocupados amándose y pude taparme media cara con el tapabocas black que llevaba puesto. Desde entonces he estado escuchándola sin parar y te pienso con más intensidad. Black como Black Hotel. Black como los bordecitos de la cajita que me diste, black como tu foto en WhatsApp, black como mi maleta que te encantaba y que no sé si la botaste al fin o no como dijiste que lo harías; supongo que sí. Oye corazón, black como la chaqueta que me regalaste una vez de sorpresa para que saliera a correr con ella en las mañanas. Black como esa vez que me dijiste c'est noir l'amour, o algo así, y yo te dije qué va, l'amour est rouge, y así empezó lo nuestro hasta que después se tornó negro; supongo que tenías razón. Black como mis días ahora, que se han vuelto calendario y sobreviven a tu negra ausencia.

Oye corazón, I know someday you'll have a beautiful life. I know you'll be a star in somebody else's sky, but why why why, why can't it be mine?

Cierro los ojos y mientras escucho Black me llega el sabor de tus besos sabor a cerveza con noche en Penumbra. Me llega un agujero punzante de tu voz y algún discurso contundente tuyo que me hacía pensar mierda, este hombre habla mierda bonita, mierda elegante, que siga hablando mientras lo miro y la noche se pone más vieja. Me llega alguna imagen rota tuya de un fin de semana agrietado recostado en el sofá de tu casa, a solas, y la pantalla del televisor encendida mientras tomas cervezas con alguna canción triste y oscura como Black. Me llegan ecos de tu voz. Me llegan formas de tu rostro y de tu cuerpo. Me llega una extraña nostalgia de una época que no duró mucho, pero que en ese entonces sabía a eternidad.


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