Ángel negro,
déjame caer en la trampa de tu oscuro amor.
Asesíname la vida
hazme sentir débil y adorada.
Hoy tengo ganas de hundirme
en el humo de tus cigarrillos sucios, imprudentes;
quiero sentir que se me pasan los días,
las fiestas, el sueño,
mientras me distraes con este dulce dolor.
Mago cruel,
tráeme la luna a los pies
lámeme las heridas con tu lengua salvaje
y quémame después con tus besos brumosos.
Dime adiós con la cara empapada
y encuéntrame en el borde de tu puerta,
para luego entrar una vez más.
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