Hace dos semanas, tuve la idea de hacer una carrera de kilos con una amiga que sufría de bulimia. ¿Por qué hice esto? Primero, por idiota, claro, y segundo, porque jamás lo había hecho con alguien y quería hacerlo por primera vez. Quería probar. Tenía la sensación de que esta vez sí funcionaría, después de mil intentos fallidos, por el solo hecho de que estaría acompañada; ambas nos daríamos apoyo y al final tendríamos que rendirnos cuentas mandándonos fotos cada mañana de nuestro peso, para ver qué tanto estábamos perdiendo.
Las reglas eran las siguientes: no pasarnos de 200 kcals en el desayuno, no comer nada en la uni, aguantar hambre hasta el almuerzo, dejar algo en el almuerzo (no dejar el plato vacío), no cenar, abstenernos de cualquier tipo de dulce y harina, y tomar mucha agua durante el día. Básicamente eso. Suena simple, ¿no? Todo suena muy simple hasta que lo vives. Hoy se terminan nuestras dos semanas y ambas nos enganchamos tanto, que queremos seguir haciéndolo hasta no sé cuándo. Hasta que no podamos más, seguro.
Sé que hace poco estaba diciendo que quizás llegaría hasta los 43 cerrados, pero ahora que fui a ducharme, me miraba al espejo y me preguntaba: ¿Y dónde están esos supuestos 43.6? La verdad, no los veo, no los siento, no me los creo. Quizás, solo quizás, llegue hasta los 42. Al fin y al cabo, es cierto eso de que nunca será suficiente. Never good enough. Dios... es tan cierto. Nunca hay una meta. Todo es una ilusión inmensa que al final desaparece, cuando te paras en la balanza y ves un número que ya ni te causa emoción. But that's how eating disorders work, right? Nada tiene sentido cuando uno sufre de esto. Hoy se terminan nuestras dos semanas... empecé con 47.1 y terminé con 43.6. Nada mal, la verdad. Pero no puedo dejar de preocuparme, no solo por mí, sino por mi amiga... y es que la quiero tanto, que siento que he sido una idiota y todo lo que he hecho es causarle daño con esto. NADIE, NADIE ABSOLUTAMENTE NADIE en este mundo merece sufrir de algo así. Es un infierno, lo juro. Sin embargo, siento que en estas dos semanas hemos estado tan unidas, que me hace muy feliz. Siempre apoyándonos, siempre contándonos qué sentíamos, qué pensábamos, cómo había estado nuestro día, qué comeríamos, qué nos habían ofrecido y habíamos rechazado. A mí, por ejemplo, acaban de ofrecerme una chocolatina Milky Way mini y la he guardado en esa caja de zapatos donde he estado guardando toda la basura que varias personas me han estado ofreciendo durante estas dos infernales semanas.
Pero vale, ¿y a qué venía todo esto? Mi plan para esta carrera de kilos era estar lo suficientemente flaca para el 3 de noviembre. Es decir, ya casi. En dos días iré a ver a Damien Rice en concierto y yo solo quería estar flaca para esa noche. Aún quiero estarlo, claro. Iré con un amigo y quiero que, aunque sé que no me lo dirá, me vea flaca. Pero claro que más allá de todo esto está eso que se llama obsesión, que te engancha y te envenena y te atrapa, y ahí estoy yo.
Atrapada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario