domingo, 1 de noviembre de 2015

Nunca más

¿Por qué soy tan tonta? Parece que todavía no aprendo a quedarme callada y a no contarle mis secretos a nadie. Debo entender que nunca más debo hablarle a las personas sobre mi desorden alimenticio. ¿Por qué? Porque a nadie le interesa, porque nadie se lo toma en serio, porque a nadie le preocupa. Por eso. 

La última vez que estuve metida de lleno en este blog fue en mayo, supongo. Cuando "Ana" era algo que resplandecía en mi vida y estaba perdiendo peso en muy poco tiempo. Recuerdo que una de las entradas se titulaba 44.4. Hoy vengo con la noticia de que una vez más, vuelvo a caer. Hoy se cumplen dos semanas desde que he estado restringiendo como nunca antes. Dos semanas de abstenencia, de enfermedad, de debilidad, de depresión... pasan tantas cosas en tan solo dos semanas, que creo que no podría expresarlas todas en una sola entrada. Pero sí puedo deciros que ha sido duro, un sacrificio inmenso que al final te deja rota. Estoy rota por dentro. Peso 43.6 y en estos momentos estoy justo en el punto en el que tengo miedo de bajar y de subir. De bajar, porque cada vez más siento que mi salud está en riesgo, y de subir, porque tengo miedo de atracarme de nuevo, de caer en los brazos de ese horrible binge eating disorder que me arruina la vida. Quizás llegue hasta 43.0... no lo sé, no lo sé.




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