jueves, 18 de junio de 2015

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Hoy mi madre me encontró llorando sentada en el suelo de mi habitación. Me secó las lágrimas y me preguntó que qué me pasaba. Todo lo que pude decirle fue: "Me siento sola, no me gustan las noches". Me duele que me vea así, porque sé que se preocupa. Pero lo que más me duele es que me diga que no llore, que yo soy una niña muy feliz... ay, madre. En estos momentos podría decirte que soy todo, menos una niña feliz. 

Lo de las noches es un hecho que con el tiempo se vuelve más y más cierto. No las soporto. Si antes no hallaba la hora de que cayera la noche, ahora no hallo la hora de irme a cama temprano para despertarme y cuando vuelva a abrir los ojos esté todo claro de nuevo, sin silencio, sin soledad, sin canciones tristes.

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