Anoche te vi en mis sueños, otra vez. Otra vez tú, otra vez con ella, otra vez feliz. Pero por un momento te abracé, te tenía tan cerca que no podía dejar de sonreír. Recuerdo tu piel húmeda; era perfecta. Tus brazos me sostenían con fuerza y me protegían. Flotábamos en el agua mientras te miraba a los ojos y me hablabas; me hacías reír. Tu cálida voz producía ese suave cosquilleo que se esparcía por todo mi cuerpo. Era feliz a tu lado. Éramos solamente tú y yo. Y aunque no duraría mucho, aunque fuese uno de esos instantes que surgen de la nada y en menos de tres segundos desaparecen, yo era feliz. Y no duró mucho porque después te fuiste con ella. En mi cabeza cambiaron las imágenes en un abrir y cerrar de ojos. Bastó con un parpadeo para que te fueras de mi lado. Me abandonaste, de nuevo. You chose her over me... Me ofreciste esos segundos de felicidad que pronto se desmoronarían como un castillo de arena en la playa; débil, dispuesto a ser derribado por la fuerza impetuosa de las olas. Así fueron mis segundos de felicidad absoluta: débiles, prestos a caer en picado. Me quitaste esa misma alegría que tú me habías dado.
Y perdóname si desaparezco, si decido alejarme; todo esto me confunde, me pone mal. Desearía que lo entendieras. Pero está claro que para ti todo está bien mientras que para mí no. Por lo menos tú no sigues atrapado en el pasado. Por lo menos tú olvidas rápido. Tú no eres quien espera. Tú no eres quien lidia con la soledad al caer la noche. Tú no eres quien fue reemplazado. Tú no eres quien llora, quien grita por dentro. Tú no eres quien ve cómo pasan los días mientras mi amor por otra persona va creciendo y creciendo. Tú no eres quien sufre porque una noche me tienes en tus sueños y a la mañana siguiente te despiertas y ya no estoy. No, tú no eres yo. Tú no eres yo y mi manera de sentir, de pensar, de extrañarte.
Está claro que ya no quepo en tu vida, D. ¿Por qué seguir insistiendo, si yo ya pasé a un segundo plano? Puedo desaparecerme cinco, diez días, una semana, dos meses... y se te podrá ocurrir de todo menos que me alejo porque aún sufro por ti. Porque verte con ella me duele más que nada. Porque hiere tu abandono, tu reemplazo, tu desamor.
Que la llames como solías llamarme a mí me resulta insoportable. Y que lo hagas público, es peor todavía. ¿Y aun así pretendes que no signifique nada? A veces no sé si lo haces a propósito o si en verdad no te has dado cuenta de que todo esto me duele.
Una parte de mí, la débil, insiste en quedarme. Y sin embargo tengo miedo de que cuando vuelvas las cosas no sean como antes. Tengo miedo de amarte más de lo que tú podrías amarme, porque ahora conoces mis sentimientos; sabes que soy débil. Sabes que muero porque vuelvas a ser mío. Tengo miedo de muchas cosas; no te imaginas. Pero aquí estoy. No me he ido, no del todo. Me alejo un par de días y siempre vuelvo porque sé que necesito de ti. Una sola palabra tuya me tranquiliza, me da. Corro hacia ti porque sé que no tengo otra opción. Corro dispuesta a que vuelvas a decepcionarme. A que me rompas en pedazos. A que vuelva a caer.
No me importa, soy tozuda.
Catalina, you got me worried, what's going on?
¿Que qué pasa? Que te amo, D. Eso pasa. Que te amo profundamente y no puedo decírtelo por miedo a fastidiarte. ¿Y qué más? Que no soporto que estés con ella y no conmigo. Que aún te extraño. Que quisiera que me amaras como antes. Que sigo llorando. Que sueño contigo seguido. Que te escribo en secreto. Que grito tu nombre en silencio. Que duele el engaño. Duele pensar que para estas épocas yo viajaba a verte; lo habíamos planeado, ¿recuerdas? Supongo que no... Duele pensar que posiblemente ya no voy a conocerte. Que vives para siempre en mi mente perfecto. Que es imposible; no se puede hacer. No se puede olvidar, deshacerse, desprenderse de ti.
Es imposible.
Eso pasa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario