Ignoremos todo menos lo más importante: D.
Claramente.
Con D sigo hablando aunque muy irregularmente. Nunca es seguro a qué horas exactamente podré recibir un mensaje suyo o a qué horas podré conectarme sabiendo que sin falta estará allí. Últimamente ha estado muy ocupado con eso del trabajo, su novia y millones de quehaceres al rededor de la casa.
Rara vez tiene tiempo para mí. ¡Cómo cambia la vida! ¿Verdad, D?
Pero hemos hecho una que otra llamada, todas muy tristes y cortas, por cierto. Intento actuar lo más normal que puedo. Intento evitar demostrarle lo que siento: si estoy triste, me lo guardo. Si lo extraño, me lo guardo. Si sueño con él, me lo guardo. Si muero por decirle que lo amo, me lo guardo. Si anoche me dormí llorando por él, me lo guardo. Todo me lo guardo desde el día que me dijo que debería parar porque "it's getting annoying and old". Me acuerdo perfecto. "AND OLD". Eso fue lo que más me dolió y creo que nunca lo supo. Cuando leí eso me quedé sin aire, perpleja. Old... Como si en verdad fuera cuento viejo. Como si en verdad se tratase de algo del pasado. Que de hecho lo es, pero no porque sea del pasado quiere decir que ya pasó y punto. No porque sea del pasado quiere decir que deje de sentir o que olvide. No.

D nunca va a entender.
He estado en una lucha constante entre alejarme o seguir ahí, a pesar del abandono, de la falta de tiempo e interés, de su noviazgo, etc. La respuesta es obvia: sigo ahí. Siempre amándolo, siempre dando mucho a la persona incorrecta. Repito, soy tozuda.
Y ahora estoy en un estado de desaparición desde el viernes por la noche, que dudará no sé hasta cuándo. Quizás hasta el miércoles, quizás hasta el viernes. Todo depende. De mí, por supuesto. Ya me conocen: siempre llega un punto en el que no aguanto más y salgo corriendo hacia él casi sin aire y falta de fuerzas. Y entonces vuelvo hecha pedazos porque estuve sin D un par de días y me hace una falta terrible. La abstinencia me deja mal. Ahí es cuando necesito una palabra, un mensaje, una nota de voz. No le pido más. Y entonces pasa, y me calmo. Y respiro, y vuelvo a vivir.
Lo que sé es que no debo dejar pasar mucho tiempo, o si no se me escapa de las manos y lo vuelvo a perder y no quiero. Desaparecer es definitivamente la única forma en la que él se preocupa por mí. Lo he notado. Ayer me mandó un mensaje que decía: "Please don't disappear on me like this". No, D. Lo siento, pero es que veces me canso de estar siempre ahí para ti, y que tú casi nunca estés ahí para mí. Creo que no entiendes lo difícil que es.
Que se preocupe por mí es todo lo que quiero. Que por cierto no es algo en vano, porque bien no estoy.
Ser fuerte es todo lo que debo hacer. Aguantar las horas lejos de ti, sin hablar.
Puedo hacerlo. Sé que puedo.
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