No estoy bien, lloro intranquila. Intento secarme las lágrimas pero no puedo; son muchas. Espero a que sean las doce o la una para irme en silencio, inadvertida. No quiero que te enteres. Espero impaciente porque no veo la hora de irme. No soporto el peso del mundo en internet. Cierro Facebook con el corazón hecho polvo y las manos temblorosas. No lo he hecho aún y ya te extraño. Y aunque sé que voy a extrañarte todo este tiempo no veo otra opción, estoy perdida. No me cabe más dolor en el cuerpo y por eso me voy. Porque soy débil y no soporto tu nombre en mi pantalla, tus publicaciones en donde hablas de ella, tus fotos sonriendo reluciente, nuestra última conversación intacta, muerta, tu última hora de conexión, lo que me estoy perdiendo de tu vida, las palabras congeladas; no puedo más, me duele. Por eso me voy.
¿Qué será de mí en todo este tiempo? No lo sé ni siquiera yo. El futuro es incierto, todos lo sabemos, pero por lo que sé no creo que vayas a perderte de mucho; al fin y al cabo tú eres el de la vida entretenida y llena de cajitas sorpresa. Y no me busques, por favor, que te necesito lejos.
Hoy vi en Tumblr una imagen que decía: "Stay away from people who make you feel like you're hard to love". Parece inútil pero Tumblr siempre está ahí para darme los consejos más sabios. Qué razón tiene... así me siento ahora que no estás para mí: difícil de amar. Y yo no soy eso, es que tú eres el que no quiere amarme y no puedo obligarte a hacerlo. Y por eso, porque es doloroso, me voy.
Felices meses con ella y sin mí.
Goodbye, my little love.
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