miércoles, 29 de abril de 2015

Asco de todo

Pues al final he dormido la siesta, y me ha sentado muy bien.

Lo de la conferencia fue un fracaso en todo el sentido de la palabra. Todo terminó siendo una espléndida pérdida de dinero y tiempo porque cuando llegué me enteré de que la habían cancelado. Bonita hora de haberme enterado, sí. Así que nada. Toda una tarde perdida.

Lo positivo es que he caminado. ¡He quemado calorías! 

El resto de la tarde/noche lo he pasado con un chico a quien al parecer le gusto mucho. Pero él no me gusta a mí. Y en parte ha sido agradable y en parte no. No sé qué pensar, la verdad. Es algo difícil.

Estoy feliz porque hemos entrado a un McDonal's, y bueno, ya sabéis... Toda la tentación en su máxima expresión, ahí, frente a mis ojos: El olor a papitas fritas era impresionante.


Claro que no solo eran las papitas. No. Eran las personas abriendo la boca y extasiándose de esas deliciosas y horribles hamburguesas de McDonal's. Era el olor a papitas, a pan, a helado, a carne, a queso. ¡A todo!

Y al ladito había un McCafé y... Uf. Ver tantos postres y galletas me estaba matando por dentro. Todo lo que tenga que ver con repostería es mi mayor debilidad. Y es que todo se veía tan bien que. 

Que nada.

Que aunque me ha costado, me he aguantado las ganas y el hambre. Y no he comido nada.

¿Pero sí será cierto? ¿Hambre? A veces pienso que me he acostumbrado tanto, que aunque pasen las horas con el estómago vacío ya ni me doy cuenta. No le presto atención.

Lo he estado pensando..., y la verdad es que esos 45.4 kilos no se ven por ningún lado. Sigo viéndome igual de gorda. Nada cerca de mi objetivo. Nada que pueda asemejarse a una princesa como Ana. Y eso me pone triste. 

¿Qué debo hacer? Ser constante. Si en verdad quiero perder 2 kilos (por lo menos), debo ignorar la comida, el cansancio y el hambre por lo menos durante una semana más, y más bien enfocarme en otras cosas.

Va a ser difícil, lo sé. Pero merecerá la pena.



Muero de ganas por verme delgadita y muy perfecta. Muero de ganas por que mis asquerosas piernas empiecen a mostrar un espacio ahí, arriba, entre mis espantosos muslos. Muero de ganas por sentir más mis huesos. Por sentirme más frágil, más ligera... 

Ay... Muero de ganas por tantas cosas.

Y no me importa lo que deba soportar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario