martes, 28 de abril de 2015

Té verde

A pesar de que tuve que comerme TODO, repito, TODO lo que había en mi plato en el almuerzo, porque hoy nos hemos sentado todos a la mesa, puedo decir que ha sido un buen día.

Mi cena ha sido té verde. Amo/adoro el té verde. 

Al principio me sabía horrible, debo confesarlo. Pero con el tiempo, con los días he aprendido a quererlo. Tenía que acostumbrarme porque o era eso, o nada. Y ahora lo amo mucho porque siempre me pone de buen humor. Es algo raro, pero es así. Si estoy triste, tomo té verde, y en cuestión de minutos mi mundo se vuelve un poquito mejor.

Claro que la razón por la que he tomado hoy té verde no ha sido porque he estado triste, no. He tomado té verde porque  simplemente en eso se ha convertido mi cena de todas las noches en las últimas semanas. Y eso me agrada. 

He leído en muchas partes que (además de los otros mil beneficios que trae), el té verde te ayuda a bajar de peso, y el solo hecho de pensarlo me hace muy feliz. Así que por eso procuro tomarlo siempre que pueda.

En fin, que hoy ha sido un buen día. He comido menos de lo normal, he caminado, he tomado té verde... Lo he hecho bien, sí.

Me he dado cuenta de que la mayoría de las veces mi hermana deja una que otra cosa en el almuerzo, y nadie le dice nada. Parece normal. De hecho muchas veces me siento mal porque yo parezco una cerda dejando el plato limpiecito, casi que impecable, cuando termino de comer. Así que estoy considerando ir dejando de a poquitos una que otra cosa. No estaría mal, ¿verdad?

Anyways... Que estoy orgullosa de mí misma, señores. Y espero que nada lo estropee.

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