sábado, 20 de enero de 2018

Maria Catalina, quiérase


Igual contigo no era libre, contigo no me sentía. Contigo nunca pude pararme de la sillita de tu cocina para bailar sin cuidado. Nunca pude reproducir mis canciones preferidas y hacer fonomímica porque ni siquiera volteabas a mirarme, ¿te acuerdas? Contigo solo me perdía más, me hundía más. He llorado hasta la náusea (terminé vomitando en el baño) y esta tarde me metí a la cama a dormir mi propio crimen. Lo planeé todo yo y qué bien me ha salido. Salió bien de lo mal que salió. Cualquiera me habría felicitado por la precisión de mi espectáculo, por ese show en el que yo misma me quise ver actuando siguiendo el libreto al pie de la letra. Cualquiera se habría sorprendido con lo bien que supe actuar el personaje de la historia de mi crimen. Couldn’t have starred it any better. Me imagino los aplausos, las puestas en pie de la audiencia y los hats off to you, Catalina, another brilliant performance! Porque sé que lo planeé y ejecuté al pie de mi imaginación.

Es cierto que de nada vale hacer lo que hago mientras tú no me ves, porque a ti no te importa. Tú no eres el que llora, no eres el que termina comprando la barra más grande de chocolate Lök de la tienda, no eres el que cierra las cortinas del cuarto, no eres el que termina enfermo de amor vomitando en el baño, no eres el que se queda sin ganas de nada, paralizado, el que se pone a releer las conversaciones de chat para buscar esos instantes de los que se desprendía un destello de luz, una muestra mínima de afecto que indicara una promesa. No. Más bien te imagino llegando a casa, sin mí esperándote o esperándome, sintiendo el peso que te quitaste de encima porque me acabas de mandar a la mierda. Te imagino descansando mientras yo no dejo de lloriquear, mientras grito NO mil veces hasta que me duela la cabeza, mientras me arrepiento de no haber podido ir más lejos.

He acumulado tanto. Contigo estaba llegando al tope y lo sabía y así fue. Me doliste más que el resto y me duraste muchísimo menos. Llegaba siempre a tu puerta con el miedo de que esa fuera la última vez. Siempre quise repetir, siempre deseé que hubiera mil ocasiones más. Siempre me va a doler. ¿Por qué estaba contigo? Cause I’m mentally ill. Porque quizá el cariño que te tenía era más por ese maldito vínculo sexual que por cualquier otra cosa. La atracción era tan fuerte que nunca quise admitirlo. Me lo negué mil veces, porque me avergonzaba. No quería aceptar el deseo. Te inventé mil excusas. Te saqué cosas de donde no las había: va a funcionar, le gusto, me llama mucho al teléfono, me pide que le escriba cuando llegue a casa, me dijo te quiero. Pero mentiras que todo era para ocultar la verdad: no era feliz contigo. No recuerdo haberlo sido alguna vez, pero el deseo me tenía ganada. Confieso que la última vez casi lloro después de venirme, porque entendí que estaba completamente atrapada.

Contigo nunca supe cómo actuar. Siempre me sentí ridícula, haciéndote caso deliberadamente, aguantando tus regaños, tus Maria Catalina no hagas esto, Maria Catalina no hagas lo otro, Maria Catalina qué pereza en serio, Maria Catalina no más, Maria Catalina qué niñada, Maria Catalina qué video, Maria Catalina yo ya estoy muy viejo para estas maricadas, Maria Catalina, Maria Catalina, Maria Catalina… todo lo que esperé nunca llegó. Cada vez era más oscuro. Tú te reías más y yo lloraba más. Tú te alejabas más y yo me acercaba más.

¡Pero claro que me ibas a descartar primero!, porque yo no iba a poder hacerlo. Claro que esperé hasta este último momento. Claro que te iba a pedir si podía llamarte cuando llegaras a casa para que me dijeras no mujer, quiero llegar a descansar y estar tranquilo. Claro que me iba a dejar humillar hasta el último segundo, claro que siempre iba a estar dispuesta a perder la dignidad. Claro que iba a seguir escribiendo sobre ti, y claro que me metí contigo solo para sentir algo. Estaba dispuesta a intentarlo todo con tal de sentir algo, así fuera dolor. I just wanted to feel something. Sex with you was amazing, but not good enough to fill my void, porque los agujeros de la vida no se llenan con sexo, ni con alcohol, ni con fiestas, ni con comida. Y en mi caso no se iba a llenar jamás mientras siguiera contando las veces que terminara en tu cama. No lo ibas a llenar tú jamás; al contrario, me ibas a dejar peor: más hundida, más agujereada, más dolida, más ofendida y no fue hasta hoy que lo entendí. No fue hasta hoy que supe levantarme y quitarme el polvo de encima. 

Te voy a sacudir de mi ropa, te voy a despegar de mi piel, voy a soltarte, voy a sacar los trastes corriendo, nadando, escribiendo o duchándome mil veces hasta que se me quite tu nombre o el recuerdo amargo de tu indolencia. Hasta que no más, hasta que por fin.

No hay comentarios:

Publicar un comentario