Lo siento
si te he lastimado. Si todos estos años te estuve evadiendo. Confieso que ya no
puedo mirarte de frente sin que mi alma
esté aturdida. Aún de lejos tus ojos me señalan el daño, la ausencia, el vacío
infinito…
Lo siento
si dejé que te deslizaras de mis dedos antes de darme cuenta. No estuve
pendiente de ti, ni de lo que hacías, ni hacia dónde ibas.
Perdóname. Perdona
mis palabras descaminadas y el olvido de ti, de lo magna que eras. Y sin
embargo, allá, desde la otra orilla donde estás, te giras y me entregas esa sonrisa
hermosa que tienes. Pero veo que está desarmada, toda rota por los años y me
conmociono profundamente.
Estás
abatida, lejos de mí en el tiempo y la distancia. Todos mis engaños… todos mis
desaires y suplicios. Todo lo sentiré por siempre.
Te amo y
quiero entregarme a tus brazos en un abrazo infinito. Decirte lo que dejé de
decirte en todo este tiempo. Que eres magnífica, eres poesía y eterno resplandor a
mi vida. Pero fui egoísta, vine a quitarte todo y te dejé sin nada. Fui nube
negra, bruma de noche sin fin.
No hay comentarios:
Publicar un comentario