domingo, 23 de abril de 2017
Btw, ¿adónde se fue mi e.d.?
Creo que a partir de ahora volveré a dedicarme a escribir aprovechando que estoy más sola que la una y no tengo ni con quién hablar.
No hay nada más liberador que escribir.
Hoy es domingo y no es un domingo ni perfecto ni astromántico. Debo aclarar que hay dos canciones (muy buenas) que tienen esos nombres. Una se llama Domingo perfecto, de Dorian, y la otra se llama Domingo astromántico, de mis queridos lesbianos españoles. Pero como lo dije, hoy no es un domingo ni perfecto ni astromántico. Hoy es simplemente un domingo. Uno de esos domingos en los que no me siento ni demasiado feliz, ni demasiado triste. Quizás no siento nada y eso me ha ayudado a no entregarme a mi llanto habitual y penoso.
Ahora que pasan los días, siento que puedo empezar a ver las cosas desde otra perspectiva y no está mal. Estoy empezando a asumir mi regreso del viaje y todas las cosas que siento por él. Pienso también en mí. En mí y en mis hábitos alimenticios que me han tenido atrapada en una espiral de sufrimiento amargo desde hace cuatro años. No le he dado demasiada importancia ni protagonismo al tema en el blog porque otras cosas, como él, significan más and I can't help myself from writing about him.
Claro que el hecho de que no haya vuelto a escribir sobre el tema no quiere decir que ya estoy bien. En realidad, siguen pasando cosas y yo sigo desequilibrada y mal. Mentally ill. Hoy he pensado mucho en mi rebeldía y en la imposibilidad del fenómeno. De verdad, en serio, no puedo hacer dieta ya. I'm breaking my own rules y hace mucho que no sé lo que es pasar hambre de verdad. Estoy esforzándome por no atracarme, por escuchar a mi cuerpo (no a mi mente) y por entender cuándo, qué tanto y qué debo comer. No estoy siguiendo ninguna dieta, no estoy evitando ciertos alimentos, no estoy contando calorías ni haciendo ejercicio excesivo. Estoy aprendiendo a comer, como lo haría una persona común y corriente. Eso estoy haciendo.
Andrés me sorprendió con su delgadez casi exagerada. Eso kind of triggered me y me hizo sentir mal porque yo había llegado gorda al viaje y había incumplido mi promesa de llegar flaca y divina, sobre todo para él. Pero esto dejó de importar cuando fueron pasando los días y volví a recobrar esa confianza absoluta que siempre me invade cuando estoy él. Me sentía bien, me sentía plena, me sentía atractiva.
No sé si es esta sórdida ciudad la que me trae tantas inseguridades y una ansiedad horrible que me provoca either eat everything or nothing at all. En el viaje supe controlarme muy bien, ¿por qué coño no puedo hacer lo mismo acá? Maldita ansiedad.
Quiero aprender a escuchar a mi cuerpo y luchar por mi paz mental. En serio, quiero lograrlo. Quiero comer cuando me apetezca y no hacerlo cuando no. Punto.
A la pregunta ¿adónde se fue mi e.d.? debo responder que: no se ha ido a ningún lado. Que ya no tome laxantes, ni vomite, ni me atraque seguido y a solas no significa que se ha ido. Mi desorden sigue en mi mente y mientras siga en mi mente para mí sigue ahí. Me levanto todos los días cuestionando mi cuerpo, observándolo completo antes de meterme a la ducha y deseando ser flaca otra vez. ¿Adónde se fue mi metabolismo que funcionaba a las mil maravillas? ¿Por qué antes podía darme el lujo de cenar una bolsa de panes con Nutella y amanecer tres veces más flaca y ahora huelo una lechuga después de las nueve de la noche y me monto un kilo encima de un día para otro?
Qué difícil es esto, en serio. Este ir y venir. Este: hoy me siento body positive, pero mañana me miro al espejo y quiero morirme. Echo de menos estar bien, comer normal, ser carefree.
¿Hasta dónde irá mi e.d.?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario