Me sentía atrapada en una escena de
película. Yo, mi propia heroína, observada por docenas de espectadores
irreales, que supongo solo eran producto de mi enigmática imaginación, fui
testigo de uno de los pequeños momentos más intensos y excitantes de mi vida.
Conquistábamos la calle al tiempo que la atravesábamos y las luces amarillas de
los carros, inmóviles y prestos a darnos todo el protagonismo y la puesta en
escena necesarios, alumbraban nuestros cuerpos ya elevados por el efecto del
cannabis. Con la mente distorsionada y un sentimiento de éxtasis y
confiabilidad profundos, con la admiración del momento y la imagen perfecta de
tu cuerpo caminando lentamente a tres pasos de mí, descubro entonces que ahí
estaba la mezcla exacta que traería consigo el producto de un nuevo proceso
mental en mi vida. Tres cosas, nada más: el lugar, la ocasión y tú.
Cada
movimiento empezaba a quedarse atrás y las imágenes se implantaban en alguna
parte de mi cabeza sin poder distinguir entre lo real y lo imaginario. La
felicidad inexplicable de tenerte ahí, conmigo, empezaba a abrirse campo
mientras nos dejábamos llevar por la fogosidad del momento dirigiéndonos a uno de mis más recientes
sitios favoritos en el mundo: tu cuarto. No creo que hubiese deseado otra cosa
que la sensación que corría por mi cuerpo en ese preciso instante, me sentía
embriagada de completa felicidad; de ti, de tu presencia, de tu nombre, de tu ser.
La noche
investía el lugar de una oscuridad casi absoluta que me provocaba emoción y
deseo. Entramos en silencio y subimos las escaleras. Y es aquí donde empezaré a
soltar palabras de todo lo que pasa por mi mente ahora que intento recordar el
momento: me siento alegre, veo tu cama, es de noche, la luz blanca de tu lámpara
me agrada, es extraño, no me gusta la luz blanca. Veo tus libros, un mundo
dentro de otro mundo y así sucesivamente, ¿dónde estás? Estabas en el baño,
estoy parada en tu cama seleccionando palabras impresas en los lomos de tus
libros y los dejo caer. Hay libros regados por toda tu cama, suena Oblivion de
Grimes en el fondo, llegas, te quiero besar, siento tu tacto, vuelvo a sentirme
feliz, me gusta tu boca, no tengo el pantalón puesto, me dices que no quieres
nada, que solo quieres hablar, sonrío, me lanzo hacia ti, te quiero sentir,
hablamos, me haces preguntas, me gusta observarte, me gustan tus ojos oscuros, todo sigue sintiéndose muy lento, estoy absorta, embelesada, me gustas mucho.
¿Qué es real y qué no lo es? Amo tu inglés perfecto y fluido, tu voz es
exquisita, profunda, me ensordece. Estamos drogados, tengo sueño, tu Mac, tus
cobijas, tus libros y la luz blanca. Quiero acostarme bajo tus cobijas, lo
estoy, see you on a dark night, ¿por
qué no quieres nada? Necesito creerte. Te beso fuerte, mi mano en tu sexo, no
quieres nada. Háblame entonces, dices que quieres conocerme. Me estoy quedando
dormida, te quiero abrazar, tu piel cálida… Coming up behind you, always coming and you'd never
have a clue. Eres
fascinante. Estoy durmiendo a tu lado, escuchas New Order por primera vez, te
encantan, sonrío de nuevo. Temptation, duermes, respiras fuerte, Oblivion. ¿Me olvidarás algún día?
¿Olvidarás este momento? ¿Olvidarás primero para luego recordar, recordar(me)? Me. Kiss
me, touch me, taste me, watch me, destroy me…
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