Son las 7:23 a.m., y no tengo mejor cosa que hacer un viernes en la mañana que escribir en mi blog desde una computadora de la uni. No os preocupéis, me he asegurado de hacerme en un rincón para que nadie me viera escribiendo en un blog, like a freak. Es decir, si yo viera a alguien hacer este tipo de cosas en un sitio como la universidad, pensaría que esa persona es rara. ¿Quién se pone a escribir en un blog a estas horas de la mañana solo y arrinconado? Sinceramente, no creo que sea algo normal. La gente pensaría cosas y yo esa clase de situaciones las prefiero evitar. Escribo a hurtadillas como si de un delito se tratase.
Se supone que hoy debía llegar a eso de las 8:30 para la presentación de francés, pero mi padre me podía traer hoy y cómo decirle que no. El tráfico a estas horas de la mañana es un caos en donde vivo, así que preferí levantarme hoy más temprano y por ende llegar muchísimo más temprano.
Estaba en el segundo piso sola, aplastada en un sillón leyendo Abzurdah y de repente me han dado unas ganas impresionantes de escribir porque me siento triste. D es mi razón de estarlo. Qué duro es admitirlo pero sí, el chico que ya no es mi chico me sigue poniendo mal. Cuando llegué a la uni me contó que había conseguido trabajo. Yo me alegré mucho por él, no voy a mentir, pero cuando me dijo que ahora llegaría a casa a eso de las diez de la noche no pude evitar ponerme mal porque eso significa dos cosas: 1. ahora tendrá muchísimo menos tiempo para mí (menos del que me dedica ahora), 2. estará ocupado 24/7.
Las ocupaciones de la vida te alejan un poco de todo; D se volverá a alejar de mí, de eso estoy segura. Y no se alejará en plan intencional como antes, sino porque la misma vida se encargará de alejarlo de mí con el tiempo, con sus horarios, con la graduación, con el trabajo, con el colegio... con su novia.
He notado que D ya no se interesa en mí. No sé por qué me ha hecho tan feliz su regreso si al fin y al cabo aquí yo soy la única tonta ilusionada. Y sé que ya no tiene ningún interés porque es que es obvio. ¡Yo no soy tan tonta! Lo noto en la manera en que escribe y me habla. Porque casi no me busca, ni me pregunta cómo estoy, si estoy bien, qué hago, en qué clase estoy, qué haré hoy, si he comido... etc. Sobretodo eso: D no se preocupa en lo más mínimo por mi enfermedad. Nunca lo hizo ni lo hará, y eso me duele.
Aaaah... me duele.
Me pone tan triste. Me muero de ganas por hablarle, pero creo que volveré a eso de la abstinencia. Abstinencia a él, a seguir hablándole con tanta esperanza e ilusión En serio que parezco tonta. Siempre estoy preguntándole cosas y esforzándome lo más que puedo por que la conversación entre los dos fluya. Y eso me hace sentir mal.
D nunca va a volver y nuestra relación no volverá a ser la misma. Jamás. Necesito que venga alguien a gritármelo en la cara porque en serio, pasan los días y sin embargo yo no reacciono. No despierto, nada me despierta.
Vuelvo a sentirme sola, una vez más. ¿Por qué la gente siempre termina abandonándome? No lo soporto. Odio y detesto el abandono. Le tengo miedo y aun sí intento acostumbrarme, porque mi parte racional me dice que siempre será así. Mi lado racional me lo advierte y se contenta con un "te lo dije". ¿Y mi lado emocional? Mi lado emocional sufre, llora, decae...
Ayer C, mi amiga, la que más quiero, me ha dicho algo que no sabía de mí; es decir, sí lo sabía, pero inconscientemente. Ayer me ha sido revelado algo tan cierto, que siento que una parte de mi liosa cabeza ha sido por fin resuelta:
"Te gusta estar sola pero no sentirte sola".
Aaah, sí. Es así. Ahora entiendo. Me entiendo. ¿Por qué tengo que ser tan complicada? ¿Por qué nunca puedo quedarme en un solo lado? ¿Por qué tengo que ser tan cambiante? ¿Por qué es tan difícil decirdirme? Me gusta estar sola pero no sentirme sola. ¡Quiero estarlo y no a la vez! Dios...
Cuando estuve con D, cuando tuve su compañía noche y día deseé estar sola. Deseé salir corriendo y no querer volver a saber más de él por un largo tiempo porque no soportaba que se entrometiera en todos los aspectos de mi vida con. cada. segundo. que. pasaba. "I need to breathe" lo decía repetitivamente, como diciéndole: "¡Vete! ¡Quiero estar sola y tranquila!". ¿Y ahora? Ahora lo extraño terriblemente y todo lo que quiero es que vuelva; no solo a mi vida, sino a mí. Quiero que vuelva y muera por mí.
Pero ya sabemos que eso es algo imposible.
...
Me voy con Abzurdah. Mi única compañía de verdad. En 30 minutos debo alistarme para la presentación de francés. Podéis imaginarme con un ridículo traje de chef hablando con un ridículo acento en francés. Ahí está, siempre tan vergonzosa.
Volveré luego, adiós.
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