Se nota que estuve dando vueltas toda la noche. Tres cosas recuerdo de ese sueño largo y eterno que estuvo atormentándome:
- Ana
- D
- Una chica rubia
Empezaré por Ana, porque de ella no recuerdo mucho. Todo lo que recuerdo es despertarme en la mañana con mucha hambre y la satisfacción de no tener nada en el estómago. Recuerdo decir en mi mente: Hola, Ana, te quiero...
Como si la hubiese tenido ahí, al frente de mí sonriéndome y saludándome. Como si estuviese diciéndome: "Buenos días, tienes hambre. Estoy aquí".
De Ana eso es todo lo que recuerdo.
El resto de lo que recuerdo son imágenes borrosas de D. Pero no sé si en el sueño me amaba, o no. No recuerdo bien y me alegro de no hacerlo. No quiero saber, me da miedo. Supongo que hablábamos... Que yo seguía enamorada, como siempre.
Lo que más recuerdo son cosas que pasaron en el sueño con la chica rubia: un reencuentro... Momentos de felicidad después de tres años sin verla. Tres años en las que no supimos nada la una de la otra. Tres años en las que ambas nos desentendimos de nuestras vidas y nos apartamos para siempre. Yo en mi sueño era feliz a su lado; eso recuerdo. Fui feliz como cuando lo fui los primeros meses que estuve ella. En mi sueño ambas nos reíamos, nos escondíamos... jugábamos, creo.
Recuerdo un abrazo pero no estoy segura. ¿Recuerdo un beso? No lo sé... Pero recuerdo un parque. Eso sí lo recuerdo bien. Recuerdo también su casa; la veía desde afuera... Recuerdo la intensa sensación de miedo. Temíamos ser descubiertas de nuevo. Huíamos de mi madre. Sabíamos que lo que hacíamos no estaba bien y sin embargo seguíamos jugando ese juego que ya nos habían prohibido antes.
Le pedía su número. Insistía en que me escribiera después de que partiera. Tenía que irme. Me estaba despidiendo y le hacía gestos con las manos que indicaban un "escríbeme" "no te pierdas" "te voy a escribir". No quería perder el contacto de nuevo. Quería hablarle, escribirle. Moría por contarle sobre todas aquellas cosas de las que se había perdido durante tres años, porque la vida nos había separado injustamente, como aquella escena final de Perfect sisters. Una peli que te deja con el corazón encogido y unas ganas terribles de llorar (o por lo menos así me paso a mí).
Estaba tan feliz de verla. Recuerdo tener miedo antes de nuestro encuentro. No estaba preparada para una mala reacción. No quería sentir su rechazo, su posible desprecio. Su expresión de "¿qué haces aquí". Tenía ansias de saber qué pasaría cuando me viera pero no podía dejar de sentir miedo. Pero M sonrió tan pronto me vio. Se acercó a mí, me abrazó fuerte, con cariño. ¿Es ese el abrazo que recuerdo a medias? Sintió mis huesos al abrazarme, y yo en el fondo sonreí. Fui feliz de que me viera tan delgada.
Estaba tan feliz de verla. Recuerdo tener miedo antes de nuestro encuentro. No estaba preparada para una mala reacción. No quería sentir su rechazo, su posible desprecio. Su expresión de "¿qué haces aquí". Tenía ansias de saber qué pasaría cuando me viera pero no podía dejar de sentir miedo. Pero M sonrió tan pronto me vio. Se acercó a mí, me abrazó fuerte, con cariño. ¿Es ese el abrazo que recuerdo a medias? Sintió mis huesos al abrazarme, y yo en el fondo sonreí. Fui feliz de que me viera tan delgada.
...
M es otra persona más que la vida se ha encargado de quitarme. Otra persona que viene a mi vida y luego se va dejando un hueco profundo en ella. Dejando oscuridad, fotografías rotas en mi memoria, dejando polvo, polvo... partículas de dolor esparcidas por toda mi alma. Dejaste polvo, M.
Quisiera que no te olvidaras de mí.
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