No os lo había contado, así que aprovecho la oportunidad para deciros que estoy leyendo Abzurdah. Ese es el otro problema. Desde que empecé a leerlo me he enganchado tanto y me ha gustado taaanto, que ahora todo lo que me apetece hacer es leer ese bendito libro. Hoy en la uni me he pasado las dos horas que tenía de descanso sola, leyendo. Por cierto, creo que mañana, que es viernes (diosss qué emoción) me pasaré la tarde en casa hastiándome de las páginas de ese libro; leyendo como posesa y resignándome a comer.
Estoy sola en casa. Y ya sabemos lo que esto significa: hay una alta posibilidad de darme un atracón. Pero, ¿sabéis qué? No dejaré que mi cerebro me gane. En exactamente una semana tengo cita con el médico general, lo cual significa que:
1. Me van a pesar
2. Tengo siete días para perder, por lo menos, un kilo más
Eso implica que si en verdad quiero lograrlo, debo realmente esforzarme por controlar lo que como. Es por esto que he decidido no atracarme en comida por lo menos hasta el próximo jueves. Tengo miedo de volver a perder las ilusiones como hoy, por ejemplo, que me sentía más flaca y aun así me fui a pesar y... 44.4. En fin. Que tengo siete días.
Empezamos hoy.
Y ahora mismo pienso en tres cosas:
1. Mañana lucharé por mandar a la mierda el desayuno, y por comer lo más poquito que pueda
2. Necesito ir a cepillarme los dientes y luego comer un chicle
3. He olvidado la tercera cosa
Lo de estar tentada a atracarme en comida es mucho más fuerte ahora. Hace poco mis padres han comprado de todo, de nuevo...: galletas waffer de fresa, vainilla y chocolate (una de mis más grandes debilidades), chocorramo, arequipe, pan, bocadillo con arequipe, Nutella, platanitos verdes... Uf. Sí, que es muy duro. Pero seré fuerte. Lo seré.
![]() |
| Goaaaaaaals *-* |

No hay comentarios:
Publicar un comentario