No lo he escrito yo, aclaro. Es de una chica anoréxica que sigo en Instagram. De hecho, una de mis preferidas, una de mis mayores inspiraciones y toda una thinspo perfecta. No sabe que existo. Pero en fin, que eso no es importante. El caso es que sus palabras me han conmocionado mucho, sobre todo cuando habla de que en algún momento de su vida, cuando estaba lejos de todo esto, pensaba que las chicas que tenían un desorden alimenticio estaban mal de la cabeza. Y sí, quizás lo estén... Es decir, ¡lo están! ¡Definitivamente lo están! Pero todo tu pensamiento y manera de ver las cosas cambian por completo una vez que entras a este pequeño infierno.Una vez que ya eres parte de él, y no ves forma de salir.
No hallas la salida.
Y lo digo porque es así. Tal cual. No podría ser más cierto. Recuerdo un día, cuando estaba en el colegio, exactamente en 8° de bachillerato (en ese entonces tenía 13 años o algo) y tuvimos que ir a una conferencia o una charla sobre eso... Sobre la anorexia y la bulimia. Y no entendía nada. No comprendía, por ejemplo, cómo era posible que las chicas que mostraban en esas fotos y vídeos se vieran gordas en el espejo cuando no eran más que un pobre y debilucho saco de huesos. No entendía cuál era su capricho con dejar de comer para adelgazar. No entendía cómo no se daban cuenta de lo mal que se veían tan delgadas. Tampoco entendía qué de divertido y agradable le veían a eso de vomitar la comida. No, no entendía. No entendía nada.
Y en realidad, así pasa con el resto de personas que no pasan por esto. Ellas no entienden. Y me duele saber que una de esas tristes chicas que aparecía en los vídeos puedo estar siendo yo ahora mismo. Y digo puedo porque, sí, lo acepto, a veces me cuesta aceptarlo. Me cuesta creer que tengo esa cosa que la gente llama anorexia, pero que no entienden bien qué es. Me cuesta admitir que es posible que tenga principios de anorexia. Me cuesta mucho.
Incluso me pregunto, ¿será eso cierto? O estaré malinterpretando todo y a lo mejor solo soy una adolescente más que se preocupa por su body image, y que quiere lucir espléndidamente delgada para sentirse guapa.No lo sé. Me encantaría decir que sí, que estoy malinterpretando la situación y que nada de lo que hago tiene que ver con anorexia. Pero cada día estoy más y más cerca. Cada día pienso en ello a cada minuto que pasa, literalmente.
Cada día esto hace más parte de mi vida, y ocupa el 95% de mi mente. El resto lo ocupan mi familia, la uni, la música y el chico que me gusta.
Y no sé qué hacer... Qué pensar... Qué creer.
Supongo que, si en ese entonces, ese día en la conferencia me hubiesen preguntado que cómo me imaginaba en 6 años, me hubiese imaginado de todo. Y cuando digo de todo es de todo. Menos esto. Menos una chica que sueña con ser flaca, porque de hecho, en ese entonces lo era, y mi última preocupación era justamente esa: perder peso.
Y ya no sé cómo sentirme... ¿Acaso debería avergonzarme? Porque a veces siento hasta vergüenza de mí misma, de lo que me hago.
¿Debería entonces ? No lo sé...
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