miércoles, 6 de mayo de 2015

Desde cuándo

Aaah... Todo lo que puedo pensar es: ¿Desde cuándo un pedacito de tarta puede atormentarme tanto? En verdad me atormenta.

Y podré atreverme a decir que es un pedacito, pero en realidad cada que lo miro tiene para mí el tamaño de un planeta grande y gordo. A estas alturas, lo que es pequeño para cualquiera, yo lo veo gigantesco. Ese pequeño pedacito de tarta de almendras, que tan bien huele, se ve gigante desde aquí, desde donde lo miro.

No he comido nada más que la avena en todo el día. Creo que esto es lo máximo que he llegado, y, para ser sincera, me lo imaginaba mil veces peor. ¡Qué exagerada soy a veces! He sabido sobrevivir perfectamente con casi 120 calorías en un día entero, y me siento totalmente bien.

No he terminado las lecturas aún. La verdad es que me he pasado la tarde leyendo otras cosas, que me interesan más. Y si os pica la curiosidad os lo diré entonces. He estado leyendo Abzurdah, de Cielo Latini. Me está encantando.

Ahora mismo tengo ganas de seguir y seguir leyendo, pero tengo poco tiempo y debo concentrarme en mis responsabilidades. También quiero pintarme las uñas, porque las llevo fatal. Pero vamos, que es demasiado tarde y pintarse las uñas a las 11:29 de la noche no es muy buena idea si no quieres echar a perder todo tu esfuerzo con las cobijas de la cama, cuando te vayas a dormir. En fin. 

Cielo Latini... 

Ahora quiero pasarme el finde leyendo a Cielo. 

No, no he comido la tarta. La tengo en un plato sobre el escritorio, justo diagonal a mí. Y huele tan bien... La he olido de cerca y todo. Me he imaginado saboreándola, engullendo el pedacito de tarta que resta, porque el otro se lo he dado a mi perra.

Sí, me imagino comiendo...



Ya sé que esto es muy triste. Que yo misma soy la causa de tanta paranoia y esta lenta autodestrucción... Pero una parte de mí encuentra placer en todo esto. Una parte de mí se siente satisfecha y deja escapar una pequeña sonrisa, porque se alegra de estar logrando algo. Un propósito, una meta, un número. Un número menos.

Ya no creo que sea posible hacer ejercicio. Pero eso no importa mucho... Tampoco quiero aprovecharme tanto de mi cuerpo hoy. Creo que con la súper restricción basta.

Uf... Me encantaría que mañana fuera igual. Pero mañana sí tendré que almorzar en casa, y tendré que alimentarme un poco mejor porque debo tener las suficientes energías para preparar una exposición y estudiar para el global de francés.

Bueno, supongo que es todo por ahora. Seguiré leyendo... A ver si me concentro un poco más. Me escuecen los ojos /:


No hay comentarios:

Publicar un comentario