D.
Pero D no va a entenderme, nunca va a hacerlo y tampoco le voy a dar más razones por las que sentirse importante, cuando sabemos que yo no soy más que un perfecto 0 a su izquierda.
No sé por qué espero las horas eternas para que podamos hablar de nuevo si al fin y al cabo nunca va a pasar. D sigue prometiéndome cosas que nunca va a cumplir. Ayer le pedí que me enviara fotos del restaurante en el que trabaja, y no lo hizo. Me prometió que hoy lo haría y sé que no lo hizo porque no me ha enviado nada aún y ya no lo hará. Yo prefiero ahorrarme la pena, prefiero ahorrarme el papel de tonta e interesada y no preguntarle si sacó las fotos porque sé de antemano cuál será la respuesta:
I forgot. I'm so sorry Catalina, remind me tomorrow.
Y yo sigo aquí escribiendo sobre él como una auténtica tonta mientras él seguramente celebra ese mes más con su novia. Mientras la llama y le dice "Happy 18th baby". O algo por el estilo. Imagino, porque no sé ni cómo se llaman entre ellos y tampoco me interesa saber. Ya tengo suficiente con lo que sufrir. Hoy cumplen dos meses. Dos asquerosos meses con ella y no conmigo. ¿Por qué, D? ¿Cómo pudiste hacerme esto?
Lloro porque me siento sola; porque me siento fea. Últimamente estoy fea. Mi cara está terrible. Aun si me pinto la cara la tengo terrible siempre. He engordado. Todo lo que perdí, todo el vacío que tenía adentro y que aún tengo lo he llenado con comida que yo misma me prohibí comer durante semanas. Había perdido cuatro kilos y sin embargo nadie notó nada, a nadie le importó. Nadie se interesó realmente por mí. Por saber si comía, si estaba bien... Bueno, H lo hizo, no puedo negarlo. Pero él ya no está. Otro más que se va y me abandona en el peor momento. Él sabía que estaba pasando por esto.Si en verdad deben verme mal o peor para darse cuenta de que por dentro me estoy derrumbando, entonces empezaré a enfocarme en ello: en verme mal; es decir, más mal de lo que ya me veo.
Al fin y al cabo, ya no tengo a nadie para quién verme bien. H desde hace días no me habla, está claro que no quiere saber nada más de mí. ¿Y D? D ni se interesa por verme. Nunca me volvió a pedir que nos llamáramos, que nos contectáramos a Skype y nos viéramos aunque sea cinco minutos. Aunque sea un minuto.
Soy una idiota por demostrarle cuánto lo extraño. Soy una idiota porque dejé a H pensando que D volvería conmigo. Y se lo dije, que es lo peor. Pero no. Ya nada lo afecta, nada lo hace volver a mí. Nada le hace preguntarme si estoy bien, qué cosas hice hoy. Ni siquiera eso, joder. Ni siquiera dos sencillas preguntas que me alegrarían el día. Dos preguntas que me llenarían más que nada, que me bastarían para ser feliz.
Llevo toda la noche escuchando The Promise de When in Rome, y lloro amargamente. Quisiera gritar y arrojar cosas, quisiera rasguñarme... Pero debo mantener el control, aunque duela tanto.
"Me duele, me duele, me duele" lo digo entre sollozos y nadie escucha mi llanto desesperado que pide a gritos auxilio, pide apoyo... protección.
Soy la mejor alumna de todas las clases y sin embargo la más infeliz. La que sufre por un amor que sabe que jamás volverá, y sin embargo sigue esperando. La que pasa los fines de semana en casa encerrada escribiendo en un maldito blog, leyendo un libro que la deprime aún más, viendo fotos de chicas thinspo en Instagram que se quejan de la grasa que más bien les hace falta, llorando todas las noches como bebé... llorando hasta el cansancio porque no queda nada más que hacer.
No sé cuánto más pueda soportar así. Cuántos días más pueda aguantar con D tratándome tan indiferente. Él cree que todo está bien porque hablamos de vez en cuando y yo actúo como si todo estuviese normal. ¡Pero no, D! ¡Mírame, maldita sea! ¡Estoy mal, estoy llorando por ti! ¡Me haces una falta increíble y quiero que me ames como antes! ¿Por qué es tan difícil entenderlo? Volví por algo, porque te quiero, te amo. Porque tenía esperanzas de que podría funcionar. Pero tu trabajo y tu novia y quién sabe qué otras cosas te tienen tan ocupado que ya ni cuenta te das de que estoy aquí y de que estoy mal, de que rara vez me preguntas cómo estoy. Rara vez me escribes.
No sé si amarte u odiarte. Desearía odiarte, eso lo sé, pero simplemente no puedo. Te amo en cuerpo y alma y quiero estar a tu lado ahora mismo. Soy débil y no hay nada que pueda hacer al respecto. Hoy es otra noche más de profunda soledad.
No puedo concentrarme leyendo. No puedo concentrarme estudiando. Estaba haciendo una traducción y cuando me he dado cuenta de que has vuelto y me has ignorado completamente he tenido que dejarlo todo y echarme a llorar, sola en mi cama.
¿Cómo puedes, D, olvidar así a una persona que te amó de verdad? Que aún te ama. ¿Cómo puedes? ¿Cómo puedes ser tan frío, tan increíblemente impasible conmigo? Dime cómo puedes, porque por más que intento entenderlo no puedo. No encuentro las respuestas. Necesito saberlo para intentar despertar, aunque sea. Porque estoy sumergida en un sueño profundo en el que aún me amas, y aparezco en tus pensamientos todo el tiempo y te preocupas por que esté bien.
Nada me duele más que tu actitud estoica. Nada puede dolerme más que eso, porque es señal de que yo ya no quepo más en tu vida. Es señal de que no queda el más mínimo interés de ti por mí. No lo hay. Si discutieras conmigo, al menos sabría que es porque algo te incomoda, o porque quieres llamar mi atención. Si te esforzaras por mantener una conversación conmigo, por difícil que sea, al menos sabré que te esmeras en que las cosas vuelvan a ser como antes. Pero todo lo que haces es ignorarme y ni siquiera te das cuenta. No te das cuenta de que estoy ahí, muriendo porque me escribas.
Muriendo...
Me estoy muriendo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario