Me he acostumbrado tanto ya... Después de todo no es nada del otro mundo, supongo.
Esta mañana sentía que moría.
Tuve que lidiar con tantas cosas...
Pero bueno, no os preocupéis, porque ya me siento muy bien. Ya tengo fuerzas y ánimos hasta para caminar (hace poco salí con mi padre a comprar unas cosas para el almuerzo).
Pues sí. Me encontraba fatal. Me ha despertado el hambre y me sentía muy muy ligerita.
Pero las manos me temblaban; el corazón me latía muy fuerte y rápido... Sentía cada palpitación y era una sensación horrible.
Cuando me paré de la cama para ir al baño, sentía que las piernas me flaqueaban y tuve que regresar pronto, e intentar quedarme dormida de nuevo para aguantar el hambre y la debilidad.
Necesitaba comer. Llevaba 20 horas sin comer y me sentía mal.
Por suerte logré quedarme dormida. Así que dejé de sentir todo eso que sentía.
Desayunar me ayudó mucho. Desayuné huevo cocido, una galleta saltina y media taza de chocolate.
En realidad, no estuvo tan mal como pensé que lo estaría.
En la ducha he notado que mis piernas se han adelgazado. Me hace tan feliz.
Aaaah.
Debo continuar.
Nada me hace más feliz que ver cómo me vuelvo más tiny con cada día que pasa.
Espero ansiosa la semana que viene.
I will starve myself.

No hay comentarios:
Publicar un comentario