No puedo.
No puedo no sentirme mal después de comer. No puedo dejar de pensar cuando estoy comiendo, cuando mastico, cuando trago la comida.
Es tan tan difícil evitarlo. Tan difícil ignorarlo aunque sea por un solo segundo.
Dejar de lado todos esos pensamientos que por dentro de matan.
No puedo, no.
Hemos almorzado.
No pude terminar.
No había llegado a la mitad y ya estaba tan llena que me faltaba la respiración.
Uf.
Es cierto que mi estómago se ha vuelto más pequeño.
Antes no pasaba.
Le he dado a mi papá lo que faltaba (llegué más allá de la mitad).
Me siento tan mal.
Maldito remordimiento.
Quiero que pasen las horas para volver a sentir hambre.
Quiero que llegue la noche para tomarme mi adorado té verde, que tanto me sienta bien.
Siento que he subido 4 kilos o algo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario