sábado, 9 de mayo de 2015

¿Dónde estás?

Aaah... Prometo, juro, que no quería. No quería esto. No quería volver. Por lo menos no hoy. Siento que volver al blog por alguna razón lo hace todo más difícil, pero veo que lo que más necesito es esto: escribir. Necesito desahogarme porque la cabeza no me da más con tanta cosa adentro.

¿Por dónde empezar? Lo extraño terriblemente. Lo extraño tanto, que me duele y me da rabia a la vez. Digo, ¿por qué debería extrañar de una manera tan desmedida e inocente a una persona a la que ya no le importo? D se fue de mi vida así, sin más. De un momento a otro. Frío y cruel como solo él podría serlo... Me dejó con tanto daño marcado en lo más profundo de mis entrañas que quiero llorar de solo pensarlo.


A veces siento que todo está bien. Que a medida que pasan los días me hago más fuerte e indiferente. Que he olvidado. Que he superado muchas de las cosas que en su momento fueron absurdas. Y de repente me encuentro a mí misma viendo uno de los pocos vídeos que me quedan de él, y me doy cuenta de que extraño su voz; de que lo extraño a él. Extraño lo feliz que en algún momento fui a su lado. Extraño los momentos y el corto tiempo en el que me sentía más que segura de tenerlo a mi lado para siempre.

Pero ya veis, cómo cambian las cosas con los días... Cómo el tiempo va lentamente arrasando con todo, hasta el punto que no te deja ni el más mínimo rastro de la alegría que disfrutabas tan solo ayer. Así es el tiempo... cruel, desgarrador, traidor. Así como él. Como mi D.


Pienso en él todos los días de mi vida, desde que le conocí. Es algo que no puedo evitar. Quisiera tenerlo de nuevo, sufriendo por mi ausencia... Anhelando mi compañía más que cualquier otra cosa. Viéndome hacer el tonto, solo para hacerlo reír. Quisiera tantas, tantas cosas... ¡Tantísimas! Pero está claro que ya nada volverá a ser como antes. No hay forma de recuperarlo.


Dios... Me duele tanto. ¿En qué momento lo perdí? Lo perdí, joder. Perdí a una de las pocas personas con las que realmente juré tener una relación duradera. Qué decepcionante es la vida. Y qué frágil me vuelvo con el tiempo. 


Si me extrañara una milésima parte de lo que yo le extraño, sería feliz.


Me bastaría con ello.


Pero D ahora está con otra chica. Y es linda, además... Qué rabia. ¿No podía haberse conseguido a una fea aunque sea? Digo, así no me hubiese dolido tanto mi remplazo. Pero qué más da. Es linda, sí... 


Te extraño, D. Aparece algún día... ¿Por qué tardas tanto? ¿Por qué me haces esperar así? ¿No ves que me canso, que me duele terrible? 


Dónde estás...

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