sábado, 9 de mayo de 2015

Un desastre la noche

Hoy todo parece decepcionante.

Estoy sola. Me siento sola. Mi vida es aburrida hasta el insomnio, y ahora lo es mucho más sin él.

Ah, y de la comida... De esa no quiero ni hablar. Todo ha ido fatal.

Y ahora que lo pienso, estoy 100% sola en esto. Ni siquiera un 99.9%. No. Estoy cien por ciento sola en este enorme y profundo hueco negro. He caído hondo y bien hondo, y yo sola. Antes tenía a D, para decirle que me sentía gorda y que había comido mucho. O que tenía problemas con eso y que no quería volver a comer. Pero D se ha ido, y ya no está ahí para consolarme. Tenía también a mi amiga bulímica, que era la única que parecía realmente entenderme, y es que lo hace, porque lo ha vivido, lo ha sufrido, lo ha vomitado; pero aunque esté no está. Ya no más. ¿Y sabéis por qué? Porque la he hartado con todo lo que le cuento. Y ahora actúa fría e indiferente conmigo, y eso me tiene mal. Hace dos días me dijo que tenía (y cito): "Tristeza de verme enferma, obsesionada con algo que no me ayuda a crecer en nada, sino lo contrario.".

Me ha dolido tanto...

Pero así son las personas, n'est-ce pas ? Un día parecen darte todo su apoyo y compresión, y al otro te clavan el corazón con sus sucias palabras cortantes y dolientes.

Ah... Que estoy muy sola.

Si algo he sabido aprender es que:

1. Las personas nunca estarán ahí cuando más las necesitas
2. A nadie le interesa tus problemas

Y no lo digo solo con el fin de juzgar a esas personas, sino que me juzgo a mí misma también. Yo estoy en el grupete ese, metida dentro de eso que denominan sociedad, pero que en realidad debería llamarse suciedad. En fin. Que es cierto. Yo estoy ahí. Ven tú a contarme un problema tuyo a ver si me importa.

No me importará.

Así que es justo. ¿Qué puedo pedirles? ¿Qué espero de ellos cuando yo no puedo ofrecerles más que una amistad a medias? A la mierda todo. Debería aceptarlo y volverme autosuficiente. No necesitar de nadie para sentirme mejor; para sentirme respaldada. Si no hay nadie pues no hay nadie y punto. Es así de simple.

Y pues sí, eso... Que la noche es un desastre. Que extraño las conversaciones en inglés y como suena su voz; extraño el divertido sonidito de Skype cuando me llamaba; extraño irme a la cama con la pantalla del portátil en frente, iluminándome la cara mientras le veía dormir; extraño su compañía, los desvelos y las largas noches de insomnio cuando me acompañaba a hacer los deberes de la uni; y odio la comida, odio comer y sentir que me pongo gorda; no he subido ni he bajado; me he vuelto una persona solitaria... Se ha largado con otra...

Y bueno, claro que no están solo esas dos personas. Hay otras que lo saben. Por lo menos unas cinco más. Pero con esas cinco han pasado tres cosas: o se han cansado de tanto escucharme decir lo mismo de siempre (que qué gorda estoy, que odio mis piernas, que amo la comida, que odio la comida, que creo que tengo problemas... etc.), o han ignorado completamente lo que que les he dicho y hasta parece como si jamás hubiesen escuchado, o no se han lo tomado en serio, y hasta el día de hoy se piensan que es una simple bobadita mía.

...

¿Puedo, por favor, decir que la vida apesta sin que nadie lo reproche?

Gracias.

No hay comentarios:

Publicar un comentario