Sí, sé que aún no se termina (ni siquiera es viernes) pero so far me han pasado tantísimas cosas, buenas y malas, que no sé ni por dónde empezar.
Lo primero, lo más importante: D.
Mi precioso D. Ha vuelto a mi vida, o yo he vuelto a la suya, no lo sé. Pero el punto es que hemos vuelto a hablar. Y no, esta vez no se ha tratado de una simple conversación y ya, no. D y yo hemos venido hablando desde el lunes, y nada puede hacerme más feliz en estos momentos.
D ha vuelto a mi vida y yo no puedo estar más contenta.
La satisfacción, la alegría de volver a recibir un mensaje suyo cada mañana es inmensa. La felicidad que me invade por dentro al saber que aún piensa en mí, que me ama, que me extraña, que se arrepiente de tantas cosas..., no creo que la pueda descifrar.
Lo amo a D. Lo amo profundamente.
Esta semana me han dado las notas. TODAS. Y aquí viene la mejor parte de la semana. No solo porque han sido buenas notas (para mí buenas es a partir de 90), sino porque en todas las clases, la mía ha sido la nota más alta.
Ya, call me nerdy.
Sinceramente, es lo único bueno que me ha pasado (a parte de lo de D). Mi nota más bajita, la de Francés, ha sido 92, y, teniendo en cuenta que en mi uni pasas con un 60, tener un promedio de 95 en el corte es como para que te envidien, te admiren y te odien. Mis notas han sido:
Francés: 92
Traducción: 94
Lexicología: 98
Constitución Política: 98
Sí, me siento orgullosa de mí misma. Aunque ni tanto; Francés pudo haber ido muchísimo mejor, pero en fin, que eso por un lado. Como lo sabéis, no todo en la vida es color rosa, y es por eso que ahora vamos a la otra realidad; a la parte mala, la parte amarga, triste y deprimente. La que en estos momentos me carcome por dentro y la razón por la que he pasado la mayor parte de la tarde en cama, a oscuras, llorando, durmiendo y escuchando música con la mirada fija en la nada.
¿Os acordáis de H? Pues bueno, ese Saukerl me ha dejado. Hemos discutido ayer y finalmente me ha dejado. Llamadme imbécil, gilipollas o quién sabe qué otro insulto sea el más conveniente, pero si tengo que ser sincera, su abandono no me duele. Lo que me duele es la forma en que lo ha hecho y como me ha tratado. Eso sí me duele. Porque para ser sincera pocas ganas tenía ya de seguirle viendo, besarlo, abrazarlo, tocarlo... Ya no me nacía. ¿Por qué no? Porque D había vuelto a mi vida y no pensaba ni quería pensar en otra cosa que no fuera en él.
D había regresado a mi vida y con eso tenía más que suficiente. Ya no lo necesitaba a H. Después de todo yo con H nunca me sentí del todo cómoda, segura o satisfecha. No. De vez en cuando lo quería incluso lejos, quería mi propio espacio y no su insistente presencia presionándome y amenazándome con salir corriendo rápido antes de que la cosa se complicara más. Y digo complicarse porque yo a H ya lo veía muy ilusionado, muy feliz y seguro de algo que estaba lejísimos de la realidad. Porque mientras él pensaba en mí, yo pensaba en D; mientras él pensaba en pasar un día más conmigo, yo pensaba en que había sido un día más sin D; mientras él no paraba de hablarme de nosotros, yo le hablaba al espejo de D; de la sorprendente falta que me hacía, de lo mucho que me dolía su ausencia cada vez más... De que moría de ganas por hablarle.
Pero el punto es que H no me ha dejado por eso. ¡Es que él ni siquiera sabe que esa es la verdadera razón! Me ha dejado porque le he dicho que todo lo que hacía lo hacía por él y no por mí; es decir, que casi todo era fingido y lo hacía porque quería verlo feliz. Y aunque más tarde le dije que no me malinterpretara porque no era así, la verdad es que sí era todo eso y más. ¡H no me llenaba! No es mi tipo, no. Y su egocentrismo me quitaba aún más las ganas hasta de hablarle. Su egocentrismo siempre lo odié en secreto, sobretodo porque es realmente fastidioso cuando una persona que no es la gran cosa jura y re jura que lo es. Él hablaba, por ejemplo, de ser muy guapo; hablaba de ser un tipo muy majo e interesante.
...
Vale, aclaremos esto. Majo sí es e interesante también. ¿Pero guapo? No, querido, no levites tanto que te me vas a estrellar algún día contra un poste, o el suelo o el mismo espejo del baño o algo. O no sé cuál será entonces su definición de guapo, o si yo estoy terriblemente ciega (más de lo que estoy) para decirlo tantas veces con tanta seguridad. O si no ha visto al rededor tantos tipos tan buenos y perfectos que hay. Y ya sé que quizás esté siendo tenazmente cruel pero es que si hay algo que no soporto es a alguien que no tiene razones para ser tan egocéntrico.
(Escribir esto me encanta porque me libero de muchas cosas que tengo reprimidas).
Pues sí, esa es la verdad y la situación real: H me ha dejado.
Anoche pasó por mi casa a eso de las once de la noche a dejar en la portería un libro que hacía muchísimo le había prestado (hace como dos años o algo), como realmente queriendo librarse de mí y de cualquier cosa que le recordase a mí. Patético a más no poder. A veces en serio me pregunto dónde habrán quedado sus veintiséis años de vida, que se supone que le debieron haber servido de un poco de madurez o algo. Pero no. Yo es que no los veo por ningún lado cuando se comporta así.
En cuanto a lo que pasó sexualmente entre los dos... La verdad a estas alturas no sé si arrepentirme o no. No podría elegir. Sí, no, sí, no, sí pero no... Sí, sí. ¿O no? No, creo que no. ¡Síiii! Espera, la verdad no. Sí y no. No pero sí.
...
Sea sí o sea no, I couldn't care less. De lo único que me alegro es de no haber perdido mi virginidad con él, porque de lo contrario, de haberla perdido, ahí sí que estaría muerta del arrepentimiento. A él nunca lo deseé sexualmente. Nunca me sentí lo suficiente motivada como para tocar su cuerpo, experimentarlo... No como con D, por ejemplo. Porque por él sí muero.
Aaaah. Tanta comparación me hace sentir hasta mal. Y si os preguntáis si soy consciente de lo hija de puta que puedo ser a veces, sí, lo soy, y aquí es donde vuelvo a decir que I. Couldn't. Care. Less. Y, como dice mi profesor de Constitución: somos humanos. A esa frase ni hay que agregarle nada, ni hace falta especificar nada, ni dar explicaciones de nada. Somos humanos. Así de simple.
Uff... Qué larga me está quedando esta entrada. ¡Tengo tanto que contar! Creo que seguiré en otra entrada...

No hay comentarios:
Publicar un comentario