Seamos sinceros, no estoy bien.
Sé que últimamente no lo he estado, pero esta vez me encuentro fatal. Peor que cualquiera de las veces anteriores... Me encuentro fatal. No estoy bien.
Y aunque debería estarlo porque he vuelto a hablar con D, la verdad es que estoy destrozada. No deja de dolerme. No deja de dolerme su distancia, que ya no es solo física, sino también emocional. Me hiere. Me consume por dentro.
Sinceramente, no sé qué es peor. No sé qué duele más, qué es más desgarrador: hablarle o no hablarle.Ver los días pasar sin saber nada de él, levantarme y acostarme sin un solo mensaje suyo, o hablar de nuevo y aun así sentirlo tan lejos de mí, tan inalcanzable... Supongo que ambas cosas me duelen por igual. Me hace tanto daño. Está claro, soy enfermizamente débil.
Quiero dormir. Necesito dormir. Dormir para olvidarme de todo. Dormir es la mejor solución cuando las cosas no están bien, ¿verdad? Quiero dormir para no ser consciente de lo desastroza que es la noche o mi vida en estos momentos...
Quiero dormir para siempre. Me iré a dormir.
Chau.
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